¿Debe ser el diseñador de joyas un virtuoso de la astillera?

Decimononic - Col. Metropolis - Colgante Flecha

Artículo de opinión firmado por José Francisco Alfaya de Decimononic.


Me gustaría comenzar señalando que este artículo es fruto de un enriquecedor intercambio de impresiones con Fernando Cañamero Álvarez de FC Joyeros en el proceso de revisión de un artículo firmado por este prestigioso diseñador que publicaremos en breve con el título "Lo que no te habían contado sobre la joyería 3D".

Vaya por adelantado que yo me considero, en cierto modo, un advenedizo al mundo de la joyería. ¿He diseñado joyas? Sí. ¿Cuento con capacitación formal en diseño o manufactura de joyería? No. Supongo que mi capacidad para diseñar se deriva de un dilatado proceso de aprendizaje autodidacta, de haber cometido muchos de los errores que señalaré más adelante y de tener el privilegio de trabajar codo con codo con Irene López, mi cómplice en Decimononic, que sabe bien lo que es sentarse en el banco de joyero a trabajar y suple mis carencias con su conocimiento, su generosidad y su talento.

Aclarado esto, entremos en materia.

¿Hasta qué punto es imprescindible que un profesional del diseño de joyería sea un joyero de astillera extraordinario?

Tengo un buen amigo que es ingeniero de caminos. Cuando estábamos en la universidad quedábamos ocasionalmente para estudiar juntos en una biblioteca y me temo que nunca olvidaré uno de sus libros, titulado "Hormigón armado y pretensado". Un intimidante mamotreto de tropecientas páginas sobre un tema que, a priori, se me antoja un tanto... árido.

Lo cierto es que nadie esperaría que un ingeniero de caminos fuese un experto en manejar hormigoneras. No obstante, es una obviedad señalar que para poder diseñar un puente con ciertas garantías de éxito es imprescindible estar familiarizado con los materiales y las técnicas de construcción que se van a emplear. Por ese motivo los ingenieros de caminos cuentan con formación sobre estructuras, resistencia de materiales, etc.

Desde mi punto de vista, con los diseñadores de joyería ocurre exactamente lo mismo que con otros profesionales del diseño como los arquitectos o los diseñadores de moda. Su aprendizaje debe capacitarlos para solventar cualquier dilema que se presente en, al menos, dos dimensiones: la creativa y la técnica.

1.- Retos creativos

Necesitan, por una parte, formación específica sobre diseño que les permita dominar las herramientas más adecuadas en cada caso concreto para plasmar fielmente sus ideas (dibujo técnico, programas de diseño asistido por ordenador, etc.), contar con conocimientos sobre composición para lograr armonía en las proporciones y el uso del color, sobre anatomía para comprender cómo va a sentar la pieza al ser utilizada y garantizar que la joya sea funcional (que pueda ser portada de manera confortable y que se comporte de la forma esperada), etc.

¿Qué ocurre cuando no se tiene en cuenta todo esto? Pues que nos encontramos con piezas desproporcionadas, imposibles de utilizar durante más de media hora o que no responden según lo esperado cuando se utilizan: no se mantienen en la posición deseada, presentan elementos que se giran cuando esto no estaba previsto o pueden causar daños, por ejemplo. Entre otras cosas.

2.- Retos técnicos

Por otra parte, los diseñadores de joyería necesitan también comprender los retos técnicos que deben ser superados para poder optimizar tanto los materiales como los procesos de fabricación a utilizar a la hora de convertir el diseño en realidad.

Es esencial tener claro cómo responden las materias primas que se van a emplear (no es lo mismo trabajar con latón, oro o titanio, como es evidente) y las diferentes fases de la fabricación (conformado de metales, modelado en cera, microfusión, engastado, etc.), sin olvidar en ningún momento los procesos a tener presentes para lograr los objetivos perseguidos (cómo se van a ensamblar los diferentes módulos que componen la pieza, el repaso, cómo se va a lograr el acabado previsto, etc.).

Cuando se pasan por alto estas cuestiones comienzan las dificultades. Lo más probable es que la joya resultante presente defectos como material redundante, peso excesivo, fragilidad en zonas concretas, áreas inaccesibles para el repaso, engastes imposibles de ejecutar, etc.

Además, me gustaría destacar que mantenerse actualizado en lo que al "estado de la técnica" se refiere (eso que los anglófonos llaman state of the art) exige un esfuerzo de aprendizaje e investigación que no acaba nunca, puesto que la industria de la joyería, como casi todas, presenta innovaciones constantemente.

Mi veredicto

En resumen, ¿necesita el diseñador de joyería ser un extraordinario joyero de astillera? No, creo que no. Pero desde luego sí necesita dominar todo lo anteriormente expuesto. Seguro que si ha aprendido por su propia experiencia cómo responden los metales o cómo se repasa una pieza, será mucho más probable que sus diseños sean materializables y funcionales. El papel lo aguanta todo... pero la física y la química, que imponen su ley tanto en los procesos de fabricación como a la hora de dar a las joyas el uso para el que han sido concebidas, son menos bondadosas.

Soy consciente de que me estoy dejando cosas en el tintero ya que, además de todo lo mencionado, un buen diseñador de joyería tendrá muy presentes aspectos como las preferencias de su cliente objetivo, el desarrollo de colecciones equilibradas o el rango de precios previsto. Pero creo que lo dicho es suficiente para exponer mi posicionamiento en relación a la pregunta que encabeza este texto.

¿Y tú, qué piensas al respecto?

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4 comentarios en “¿Debe ser el diseñador de joyas un virtuoso de la astillera?

  1. Llevas razón en todo lo que dices. Yo conozco las técnicas de fabricación todas y también diseño asistido por presentador y de verdad que les doy muchas vueltas a las piezas porque pienso mucho en la manera de fabricarla y para que salga bien, barato, etc., sacrifico el diseño . A dónde quiero ir: una pieza sale espectacular cuando el diseñador no tiene idea de fabricación y cuenta con un equipo que entienda y haga realidad su diseño, modificando algunas cosas y aconsejando.

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