“Reivindicando el valor artístico de la joyería de autor” | Artículo de opinión por JF Alfaya

925lab - Espacio que ocupa la joya de autor

Artículo de opinión firmado por José Francisco Alfaya de Decimononic.


Jose Francisco AlfayaHace algún tiempo leí una entrevista a José Manuel Infiesta en el diario El Prisma. El Sr. Infiesta es el Director del MEAM (Museo Europeo de Arte Moderno) y debo confesar que sus palabras me impactaron muchísimo: en primer lugar, porque me siento totalmente identificado con su punto de vista y, en segundo lugar, porque su testimonio es sobrecogedor. Por tanto, voy a tomarme la licencia de tomar una cita de su entrevista como punto de partida para reflexionar tanto acerca de la relación entre arte moderno y joyería como sobre la relación entre joyería de autor y joyería contemporánea.

Voy a comenzar por el principio, tratando de dar respuesta a una pregunta que he escuchado en infinidad de ocasiones: ¿no es lo mismo joyería de autor que joyería contemporánea?

Joyería contemporánea vs joyería de autor

En febrero de este año tuve la oportunidad de disfrutar de la entrevista resultante de una conversación entre creadores: Jorge Rojas y Ramón Puig Cuyás. En esta entrevista el S. Cuyás afirmaba sin ambages que "la joya de autor es un término confuso que solo nos indica la voluntad de autoría, pero no nos da información de si es un producto artístico, de artesanía, de diseño o de joyería convencional". Considerando que, ademas, el Sr. Cuyás es un reputado docente tan sólo puedo llegar a una conclusión... desde la Asociación Española de Diseñadores de Joyas de Autor (AJA) tenemos aún mucho por hacer.  La AJA defiende un concepto de joyería de autor con el que me siento identificado y que reproduzco a continuación. Así, la joyería de autor se caracteriza por:

  1. La existencia de un discurso creativo singular y perfectamente reconocible que, normalmente, se identifica con el autor. Es cierto que también puede darse el caso de que se trate de una obra coral, un proceso creativo compartido entre varias personas concretas con un proyecto común (estableciendo un paralelismo con las artes escénicas: Les Luthiers o Tricicle son dos proyectos artísticos colectivos; así, ni Les Luthiers es Les Luthiers si falta alguno de sus componentes, ni sus componentes por separado son Les Luthiers).
  2. La utilización de técnicas (semi)artesanales propias de la joyería, a sabiendas de que todo fruto de un proceso artesanal es, necesariamente, único.
  3. La búsqueda de la máxima calidad, búsqueda que se plasma en varias dimensiones (de entre las que destacaría la selección de materias primas, la maestría técnica y la usabilidad).

Desde mi punto de vista, los dos primeros puntos son asumidos como propios tanto por los creadores de joyería contemporánea como por los creadores de joyería de autor. Es en el último punto en el que se produce la divergencia, manifiesta en algunas ocasiones y sutil en muchas otras... pero existente.  Aunque generalizar siempre es peligroso, mi sensación es que, de forma habitual, los diseñadores de joyería de autor no renuncian a la tradición, sino que la toman como punto de partida:

  1. Apuestan por materiales preciosos y duraderos (que, recordemos, son aquellos que se caracterizan por su rareza y escasez en un momento histórico determinado),
  2. Ponen todo su empeño para que la ejecución técnica sea adecuada.
  3. Se cercioran de que sus piezas de joyería sean aptas para su uso natural (que una persona las pueda lucir).

Por el contrario, y también generalizando, tengo la percepción de que los creadores de joyería contemporánea parten de la ruptura con toda tradición y están dispuestos a sacrificarlo todo en aras de su discurso creativo.

Como no podría ser de otra forma, respeto este enfoque... pero no lo comparto. Mi elección, como creador de joyería de autor, es otra. ¿Acaso alguna de estas opciones tiene un mayor valor artístico que la otra? ¿Es defendible que el hecho de romper con la tradición -o el hecho de no hacerlo- implique, necesariamente, que una propuesta es superior, artísticamente hablando, a la otra? En mi humilde opinión, no. En ningún caso.

La técnica y el oficio

José Manuel Infiesta denuncia abiertamente que las obras expuestas en el MEAM no tendrían cabida en ningún otro museo de arte moderno. ¿Por qué? Por una poderosa razón: al tratarse de arte figurativo, no se ajustan al imperativo del discurso dominante que impone la industria del arte, un discurso para el que parece que tan sólo el arte abstracto tiene cabida en el arte moderno. A pesar del patente divorcio entre el público y la industria del arte, el arte figurativo ha sido desterrado en beneficio del arte abstracto. Es imposible vaticinar lo que pensarán las generaciones futuras acerca del arte de los siglos XX y XXI. ¿Considerarán que se trató de una era dorada o, al contrario, de una época oscura en la que los mercaderes asaltaron el templo?

Desde mi punto de vista, un proceso similar se ha producido en el ámbito de la joyería como manifestación artística. Lo cierto es que a día de hoy las obras de artistas que beban de la escuela de Bagués Masriera o de Manuel Carrera, por poner dos ejemplos propios de nuestro país, no tendrán cabida en iniciativas vinculadas al ámbito de la joya-arte, identificado por la industria del arte como el propio de la joyería contemporánea. Y, como es evidente, no me estoy refiriendo a autores que se limiten a replicar -con mayor o menor fortuna- los dos estilos que he citado, sino a aquellos que los toman como base para hacerlos suyos y articular un discurso propio y contemporáneo. De hecho, no me cabe ninguna duda de que si el mismísimo René Lalique fuese un diseñador de joyería coetáneo no tendría cabida en la escena de la joyería contemporánea. ¿Por qué ocurre esto? Creo que la clave nos la da José Manuel Infiesta en la aseveración que el periodista, Guillermo Altarriba, ha escogido como título de la entrevista:

"El gran error del arte contemporáneo es que ha querido destruir la técnica y el oficio".

La pregunta que me formulo de forma inmediata es... ¿podríamos sustituir en esta frase "arte contemporáneo" por "joyería contemporánea"? A la vista de los hechos, la respuesta a esta cuestión parece ser afirmativa. El problema del concepto de joya-arte defendido por algunos radica en que renuncia a todo menos al concepto, ignorando que históricamente una joya es un objeto de valor extraordinario en un punto temporal determinado (ya sea por el valor intrínseco de sus materiales o por el valor que se le proporciona mediante procesos propios de la joyería). Y es que atreverse a crear "joyería" cuando no se cuenta con los conocimientos necesarios, ya sea en diseño, en ergonomía, en optimización de los procesos de producción o en el comportamiento de los materiales, es un gran atrevimiento, por no decir una temeridad. Como es sabido por todos, para romper las reglas hay que conocerlas primero.

Al contrario de lo que ocurre con las bellas artes, la joyería moderna tiene hoy por hoy escasa relevancia para la industria del arte. Por regla general y como parte de las artes decorativas, cuando la joyería consigue ser visible es gracias a su antigüedad (ya sea por su valor arqueológico, ya sea por su valor sociológico o casi costumbrista). Aunque hay, afortunadamente, excepciones, en términos generales la joyería contemporánea brilla por su ausencia en los museos dedicados al arte moderno o al diseño. Es un pequeño nicho del mercado que desarrolla su actividad de espaldas al gran público y yo me pregunto... ¿qué sentido tiene esto? ¿Será viable a medio y largo plazo o la endogamia resultante será su perdición? ¿Este segmento del mercado necesita seguir transformándose? Y continúo con las preguntas: ¿acaso la obra de muchos de los miembros de la Asociación Joyas de Autor no debe ser considerada por su valor artístico? ¿Es este valor artístico menor por escoger materiales utilizados tradicionalmente para crear joyería o por cerciorarse de que las piezas resultantes van a hacer gala de una usabilidad adecuada? ¿Debe ser un problema que no se hayan formado en determinadas escuelas o que no hayan desarrollado una "carrera artística" al uso (o, al menos, siguiendo las pautas que marca la industria)?

Las vanguardias artísticas del siglo XX hicieron explícita la ruptura con la forma y dieron alas a la abstracción. Todo esto estuvo muy bien, qué duda cabe... pero estamos en el siglo XXI y creo que ha llegado la hora de superarlo. Estoy lejos de considerarme un reaccionario y, de hecho, he defendido públicamente una y otra vez la necesidad de adaptarse a al tiempo que nos ha tocado vivir (un ejemplo de esto es el artículo "¿Hay futuro para el binomio artesanía y joyería de autor?"). Al margen de lo que yo piense, la realidad es que son numerosas las voces de lideres de opinión en el ámbito de la joyería contemporánea, como Ezra Satok-Wolman, que han lanzado al aire éstas y otras preguntas asimilables... denunciando lo que nadie se atrevía a decir: ¿será que el rey está desnudo?

Ciclo de conferencias de la Shanghai Design Week, octubre 2014 | Fuente: Klimt02
Ciclo de conferencias de la Shanghai Design Week, octubre 2014 | Fuente: Klimt02

"Establecer una identidad fue muy importante para este movimiento joyero. Al hacer esto, visiones claramente definidas fueron implementadas para asegurar la separación de la joyería artística de la moda y el diseño. Construir una identidad basada en lo que algo no es, ciertamente no presenta una personalidad clara, definida. Siguiendo un corpus oficioso de reglas dogmáticas, la identidad fue reforzada por tácticas excluyentes, definiendo lo que era la joyería artística por lo que no era. No era moda, ni diseño. No era acerca de la joyería, sino de una declaración sobre ella.  Cualquier cosa que se pareciese a lo tradicional estaba fuera, totalmente excluida. Parecería que la capacidad de impactar y la "alternatividad" influenciaron las decisiones de comisarios y marchantes, prestando escasa atención a que hubiera contenido real. ¿Me pregunto si esto es "pareidolia" en acción?"

["Establishing an identity was very important to this jewellery movement. In doing so, clearly defined divisions were implemented to ensure the separation of Art Jewellery from fashion and design. To construct an identity based on what something is not, surely does not present a clear, defined personality. Following an unofficial set of Dogmatic rules, the identity was reinforced by exclusionary tactics, clearly defining what Art Jewellery was by identifying what it was not. It was not fashion, nor design. It was not about jewellery, but rather a statement about jewellery. Anything that too closely resembled tradition was out - absolutely excluded. It would seem as though shock value and “alternativism” influenced the selection of curators and dealers, with little regard for whether or not real content was present. I question whether this is “Pareidolia” at work?"]

Fuente: "Identity Crisis: An Essay about the Current State of Art Jewellery and the Future of it".

"No sólo hemos abandonado los metales preciosos y el metal en general, sino también conocimiento y habilidades preciosas que han sido preservadas y transmitidas por orfebres durante miles de años".

["Not only have we abandoned precious materials and metal in general, but also precious knowledge and skills that have been preserved and passed on by metalworkers for thousands of years".]

Fuente: "After Identity Crisis: the Pole Shift (3/4)"

Por poner otro ejemplo, Gabriel Craig reflexionó también acerca de estas cuestiones en "Narcissist: 8 Confessions of an Academic Jeweler". Así, en 2008 ocho actores interpretaron a Gabriel Craig, defendiendo la superioridad del esotérico campo de la joyería académica ante un auditorio; a la conclusión de los monólogos, se invitó a los presentes a que subieran al escenario para admirar las creaciones del autor.

La joyería de autor como manifestación artística

En un artículo publicado en noviembre de 2014 Irene López y yo hacíamos referencia al espacio que debe ocupar la joya de autor y al hecho de que se trata de una propuesta que, en términos generales, no cuenta ni con el apoyo ni de la industria de la joyería clásica ni con el de la industria de la joyería artística (joyería contemporánea, para entendernos).

Que la industria de la joyería clásica mire de reojo a la joyería de autor es algo comprensible. Después de todo, la joyería industrial obedece única y exclusivamente a criterios comerciales, y, por consiguiente, cualquier otro le resulta ajeno. Además, la joyería de autor cuenta con una propuesta de valor diferenciadora: se trata de una categoría de producto socialmente responsable (fabricación local empleando procesos de producción no intensivos) que siempre tiene una historia que contar, precisamente en un momento en el que el paradigma del lujo está siendo redefinido y son cada vez más los consumidores que buscan "productos con alma".

Lo que no puedo comprender es cómo es posible que la joyería contemporánea y la joyería de autor no hagan gala de un hermanamiento que debería ser completamente natural: el que se deriva de su vocación de convertir cada joya en un vehículo que permita articular un discurso creativo singular. Eso sí, en el caso de los profesionales de la joyería de autor teniendo muy presente la necesidad de encontrar un equilibrio entre discurso y viabilidad empresarial.

Resumido de forma gráfica:

925lab - Teleologia de la joyería

No me cabe ninguna duda de que la joyería de autor ha venido para quedarse y de que sus creadores estamos dispuestos a luchar para que reciba el reconocimiento que merece a todos los niveles... empresarial, por supuesto, pero también académico, cultural y artístico.

Soy consciente de que cabe la posibilidad de que esta reflexión genere cierta controversia y, si esto ocurre, estoy convencido de que será algo muy positivo. Albergo la completa seguridad de que voces más autorizadas que la mía se alzarán para enriquecer este humilde artículo de opinión, iniciando un debate respetuoso y plural que nos ayude a continuar avanzando.

Por último, pero no por ello menos importante, te recomiendo encarecidamente estas dos entrevistas a José Manuel Infiesta: una en formato texto y otra en formato vídeo. Que las disfrutes, espero que te parezcan tan interesantes como a mí.


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